Una mujer en Reino Unido come fuegos artificiales al confundirlos con caramelos

Una mujer en Reino Unido come fuegos artificiales al confundirlos con caramelos

Imagen de Pexels

En la localidad de Warwick a las afueras de Londres en Reino Unido, los fabricantes de productos y sus respectivos distribuidores libran una batalla legal por vender una mini caja de fuegos artificiales que una residente local, confundió con una caja de mini caramelos.

La involucrada en el incidente, fue Lisa Boothroyd de 48 años de edad, quien durante una visita a la cadena de supermercados Cotscutter en el barrio inglés de Rugby en Warwick, accidentalmente tomó lo que ella pensó eran una caja de dulces explosivos.

Según el diario The Sun: “Lisa Boothroyd… dice que encontró la caja multicolor de Fun Snaps en la sección de dulces en Costcutter.”

Sin embargo y aunque puede parecer divertida la historia, la confusión está lejos de serla.

Lisa, introdujo los “dulces” a su boca, los mordió y como consecuencia sufrió quemaduras severas: “Mordió algunos en casa pensando que eran caramelos, pero explotaron dejándola en agonía con quemaduras químicas en labios y encías.

Pero las quemaduras son solo una parte de lo que Lisa tuvo que padecer por masticar los Fun Snaps; también hubo un diente roto que se partió con la explosión y por el que aún espera asistencia odontológica.

A Lisa “Le recetaron analgésicos fuertes y, un mes después, las quemaduras han sanado, pero todavía está esperando una cita con el dentista.

¡Según asegura Lisa, lo que la llevó a pensar que eran caramelos explosivos, fueron los colores de la caja y las palabras que decían “Fun Snaps! Snap! Crack! Bang!”.

En cuanto a las ramificaciones legales que puede llegar a tener este incidente para la cadena de tiendas, un representante de Cotscutter aseguró «Hemos hablado con el minorista independiente que opera esta tienda bajo nuestra marca Costcutter y nos han asegurado que eliminarán este artículo de la sección de confitería con efecto inmediato».

Así ha quedado el caso de momento, pero siempre conviene recordar lo importante de leer bien las etiquetas de los productos adquiridos y no fiarnos nunca de la “buena voluntad” de cadenas y fabricantes.

Un consumo responsable pasa también por nuestro criterioso análisis a la hora de hacer una compra, aunque sea sencilla, pues es nuestra salud la que está en juego.



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